Cada nuevo día es una oportunidad de reinventar un poco la vida, una nueva posibilidad de hacer las cosas mejor que el anterior. Allí donde el destino nos conduzca, ya sea a un pequeño hotel perdido en lo alto de una montaña gallega donde la cena se comparte con un peregrino francés y una pareja de enamorados, que a la luminosidad y encanto de una calle sevillana, tenemos la obligación moral de hacer realidad esta máxima: “Tratar de ser felices como si cada minuto fuera un regalo sin perder jamás la esperanza”.
Las ilusiones son un caballo de batalla que nos deben servir como aliciente para mejorar nuestra vida. A veces, rebuscamos en el interior complejos porqués existenciales cuya respuestas quizás tenemos a simple vista: en un café caliente, en la sonrisa de una niña de ojos color miel o en un paseo por la orilla de cualquier mar.
A nosotros, salvando las lógicas distancias, nos ha pasado algo parecido, y tras no pocos debates, concluimos que no queríamos que la revista se convirtiera en un magazine descafeinado donde la actualidad nos dictara los contenidos, ni en una tesis doctoral con pretensiones de dar lecciones a nadie sobre lo que es la historia.
Nosotros decidimos hacer lo que nos gusta y consideramos que le puede interesar a nuestros lectores y, desde que seguimos ese camino recto, creo que estamos logrando hacer una revista consciente de lo que cuenta y del valor que ello tiene. ¿Que existen revistas distintas, incluso, mejores? No lo dudo; al revés, lo asumo y lo encaro como un aliciente para seguir trabajando con la honradez que siempre nos ha caracterizado para cada dos meses “ser y dar más”.
En este número, todos los artículos tienen su “personalidad” y su “aquel” y en todos espero encuentren motivos para seguir conociendo “nuestra Historia” como han venido haciendo hasta ahora, confiando en el buen hacer de los que formamos este proyecto que llamamos MADRID HISTÓRICO y que, pasito a pasito, hemos logrado convertir en una de las revistas de historia más vendidas en Madrid... y eso no es algo baladí.
Gracias a todos.
Cada día somos más...
Alejandro Pérez Lafuente Suárez. Director.
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